23 marzo 2013

Reseña: Memorias de un amigo imaginario





Título: Memorias de un amigo imaginario
Autor: Matthew Dicks
Editorial: Nube de tinta
Páginas: 428
Año: 2012
Precio: 16.95€
Edición: Tapa blanda con solapas
Querido lector:

La novela que tienes en tus manos es especial, como Max.
La novela que tienes en tus manos es única, como Max.
La novela que tienes en tus manos es valiente, como Max.

Max solo tiene 8 años y no es como los demás niños. Él vive para adentro y cuanto menos le molesten, mucho mejor. No le gustan los cambios, las sorpresas, los ruidos, que lo toquen y que le hagan hablar por hablar. Si alguien le preguntara cuándo es más feliz, seguro que diría que jugando con sus legos planeando batallas entre ejércitos enemigos. Max no tiene amigos, porque nadie lo entiende y todos, hasta los profesores y sus propios padres, quieren que sea de otra manera. Solo me tiene a mí, que soy su amigo desde hace cinco años. Ahora sé que Max corre peligro y solo yo lo puedo ayudar. El problema es que Max es el único que puede verme y oír. Tengo mucho miedo por él, pero sobre todo por mí. Los padres de Max dicen que soy un «amigo imaginario». Espero que a estas alturas tengas claro que no soy imaginario.

 
Max es un niño de 8 años muuuuy especial. No le gusta lo que a los demás niños, no se relaciona con ellos, no le gusta que le toquen e interioriza todo. Quizás podríamos calificarlo como autista, pero en ningún momento de la historia se le pone nombre a su problema. A su vez, es un chico muy inteligente, pero uno de los pocos que se da cuenta de ello es Budo, su amigo imaginario.

Todo el libro está relatado desde el punto de vista de Budo, que no ha sido imaginado con la misma edad que Max, sino algo más mayor y, por lo tanto, menos infantil. Y es que en esta historia, todos los amigos imaginarios que salen han sido -lógicamente- inventados por niños y cada uno de ellos posee una forma física y unas capacidades. Conoceremos a amigos con forma de cuchara y lacito, con piel amarilla, sin orejas, con halas, etc. Una de las capacidades de nuestro amigo es que puede atravesar puertas y ventanas y, además, podría confundirse con un niño normal, sino fuera porque solo pueden verlo Max y otros seres imaginarios.

Como imaginaréis, es una historia muy tierna y vista desde un punto de vista infantil, lo que la hace más eternecedora si cabe. El principio, en mi opinión, es un pelín soso, pero en cuanto consigues dejar un poco de lado al adolescente/adulto que llevas dentro, la cosa cambia.

No todo es tan normal cómo conocer a los padres de Max, a sus compañeros y profesores y ver cómo se comporta con Budo. No, esta historia tiene mucho más en ella. Max se mete en un lío (sin que sea culpa suya) y Budo tiene que buscar una solución para poder ayudarle, con la complicación de que no puede comunicarse con otras personas -solo con otros amigos imaginarios- y con la indignación de no poder agarrar ningún objeto ni atravesar puertas de ascensor (o similares). Una aventura de lo más peculiar, que no será tan graciosa como puede parecer, sino que tendrá bastantes complicaciones y peligros, además de varios momentos tristes.

Quizás me repito demasiado con los nombres de los dos protagonistas, pero es que toda la novela es más o menos así y cuesta bastante explicarla sin contaros todo. Me gustaría profundizar en más momentos y en más seres irreales, pero es que si lo hago acaba perdiendo el encanto. Sí os puedo añadir que muchos de ellos os llegarán al corazoncito y no podréis evitar pensar en qué haríais vosotros en su lugar.

Me es difícil imaginar cómo a alguien se le ha podido ocurrir una historia de este tipo y me sorprende la capacidad que ha tenido para imaginar muchas de las situaciones, al igual que la creación de unos personajes tan característicos (sobre todo Max, Budo y Oswald, que ya descubriréis quién es). Una de las cosas que más me han gustado son los planteamientos de nuestro amigo imaginario, la indignación por no poder ayudar a su amigo, su valentía y sus más sinceros pensamientos, que en ocasiones resultan de lo más humanos.

Os adelanto que no es un libro rápido, de esos que te mantienen en una aventura constante y en los que sale acción por todas las esquinas y que, como ya he visto en diversas reseñas, a más de uno no le gustará nada. Pero yo creo que se debería darle una oportunidad, a mí me ha gustado más de lo que creía y me ha hecho disfrutar de una forma diferente.

En conclusión: Memorias de un amigo imaginario es un libro único, con personajes tiernos e inocentes que dejan huella y que nos harán comprender un poco mejor la infancia que dejamos atrás. Lo recordaré con mucho cariño.


Gracias a Nube de tinta.

7 comentarios:

Liwy dijo...

Éste libro está en mi lista de deseos des de hace bastante tiempo, y la verdad que le tengo muchísimas ganas.
Muchas gracias por la reseña. :)
¡Besos! ^^

Mayura dijo...

Llevo detrás de este libro hace mucho tiempo y es que con solo el titulo ya es original. Yo soy de esas que se aburren mucho si no hay una aventura constante, pero por otro lado me enamoran los libros únicos y especiales.
Gracias por la reseña, un beso!! :)

Hannah; dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Saray dijo...

Tengo este libro pendiente y le tengo muchas ganas.
Todas las novelas de Nube de Tinta son una maravilla y de lo más originales.

Besos

Cris Viviendo entre Páginas dijo...

He leído muy buenas críticas de este libro y además tiene pinta de ser muy especial así que espero poder leerlo pronto :)

Un besito♥

La Perfida Canalla dijo...

Tiene buena pinta

Por cierto, soy Pérfida
Un saludo coleguita

Anónimo dijo...

Eso si que es tonto quien puede tener un amigo imaginario