12 septiembre 2012

Reseña: Muerte sin resurrección




Título: Muerte sin resurrección
Autor: Roberto Martínez Guzmán
Editorial: Amazon
Páginas: 226
Año: 2012
Precio: 2.84€
Edición: Ebook

Domingo de Ramos.
En el corazón de Vigo, a la una del mediodía, numerosas personas se dan cita en el interior de la Iglesia de Santa María para celebrar el inicio de la Semana Santa.
El aroma a laurel, oliva e incienso lo inunda todo, el calor es insoportable y desde el altar, el párroco se afana en explicar el significado de la pasión y muerte de Cristo dificultado por la enorme multitud que en esos momentos se concentra dentro del templo.
En un lateral, en la estricta intimidad de un confesionario, una enigmática mujer de rasgos casi perfectos explica con serenidad a un joven sacerdote la motivación que ha guiado su vida durante los últimos seis años, pero también un más que inquietante futuro próximo.



La primera impresión que me dio esta novela (básicamente por su sinopsis) es que trataría principalmente el tema de la religión -o algo similar- por lo que no me atraía demasiado. Error mío, no tiene nada que ver. Por desgracia, tendré que resumir esta reseña mucho más de lo que me hubiera gustado, ya que, de no ser así, os contaría absolutamente todo lo que pasa.
 
La protagonista principal es Emma, una mujer de la que no sabemos nada y a la que vemos irse de su casa sin conocer el motivo. Al parecer, tiene un plan que pretende desarrollar en Ourense, pero poco podemos saber sobre qué hará allí.
 
A lo largo de los capítulos nos situarán en diferentes lugares y conoceremos a varios personajes a los que irán asesinando, dejando siempre en la escena del crimen una pelota de golf. Ahí empezará a cobrar protagonismo Eva, una agente de policía a la que le han sido asignados estos casos y que no descansará hasta descubrir quién es la asesina y por qué actúa de ese modo.
 
Me ha parecido bastante curioso el desarrollo de los asesinatos, ya que todos son diferentes e incluso alguno de ellos se realiza de forma diferente a como se tenía planeado. Su autor consigue innovar bastante en ese sentido ya que, aunque al principio no nos damos cuenta, poco a poco vamos descubriendo que cada persona muere de una manera especial por un motivo en concreto. Todos los asesinatos están relacionados y tienen un orden concreto que será de vital importancia para el desarrollo de los siguientes.
 
He de reconocer que me ha sorprendido la vinculación de ciertas situaciones que habían pasado anteriormente con hechos que suceden en el futuro. En muchos casos no me di cuenta de que podrían tener algo que ver (mi cara de toda lo decía todo). En todo momento sabremos algo acerca de las personas que serán asesinadas; en algún caso he sentido verdadera lástima y en otros he pensado que se lo merecían. Pero no es hasta el final cuando sabremos qué ha pasado realmente y por qué alguien quiere hacer justicia. Reconozco que ha sido ahí cuando he podido ponerme en el papel de la asesina y entender por fin su actitud.
 
La forma de narrar también me ha gustado. Es sencilla y hace que la historia resulte muy amena y se lea en un suspiro. A parte de vivir las situaciones desde el punto de vista de la asesina, también me ha gustado verlas desde el punto de vista de los policías e intentar anticiparme junto a ellos al siguiente asesinato.
 
En conclusión: Muerte sin resurrección es una historia que engancha de principio a fin, con una gran dosis de intriga que sorprenderá a quien decida adentrarse entre sus páginas.

Gracias a Roberto Martínez Guzmán.

5 comentarios:

Nocturna dijo...

No me llama mucho pero gracias por la reseña, besotes ;)

Ariel dijo...

Pinta muy bien, me lo apunto y si tengo la oportunidad de leermelo no dudaré. Muy buena reseña, me ha encantado de verdad. Un beso

Adri lunático dijo...

No lo conocía, pero tiene muy buena pinta.
Gracias por la reseña.
Besos

bells dijo...

yo como tu también pensaba que iba de religión y a mi también me gusto muchísimo
un beso

Isi dijo...

Yo también lo he leído hace unos días (todavía no he podido reseñarlo) y me ha gustado. Te mantiene pegado a las páginas! Y sí, ¡¡se lo merecían!! jaja qué radical!!